jueves, 27 de diciembre de 2007

CO2 y Los Fabricantes de Automóviles

El sector del automóvil europeo va a subir de revoluciones los próximos meses a medida que las discusiones sobre la reducción del CO2 se aceleran. Lo que puede aportar unos tintes más cómicos, o dramáticos, es que el campo de batalla serán las salas de reuniones de los políticos. Visto desde un puntos de vista social, las medidas drásticas contra la contaminación parecen lógicas, desde una mirada empresarial, el tema tiene muchos más matices. Y algo más para complicar el panorama: en principio, el plan de recorte de emisiones de la Unión Europea favorece a los fabricantes franceses y perjudica a los alemanes.

La Comisión Europea ha anunciado su propuesta formal para limitar las emisiones contaminantes de los vehículos nuevos a 120 gramos de dióxido de carbono (CO2) por kilómetro en 2012. Además, Bruselas pretende multar a todo aquel fabricante que venda vehículos que no cumplan este objetivo a partir del año fijado. En concreto, el Ejecutivo europeo, ha propuesto 20 euros de multa por cada gramo de CO2 que emita cada coche en 2012. Y esta sanción irá creciendo hasta los 95 euros por gramo en 2015.

“Es una guerra competitiva contra los fabricantes alemanes”, ha llegado a señalar un ministro germano. Sobre el papel, las marcas que menos esfuerzos tendrán que realizar para cumplir los objetivos son las franceses Peugeot-Citroën y Renault y las que más las alemanas. Pero no es cuestión de nacionalidad sino de tipo de producto, ya que en Alemania es donde se fabrican más coches de lujo, con motores más potentes y, por lo tanto, más contaminantes.

Una curiosidad; después de conocerse la propuesta de la Comisión ayer, las acciones de Porsche cayeron un 1,8 por ciento, las de Daimler un 0,9 por ciento y las de BMW retrocedieron un 1,9 por ciento.

“La propuesta que adoptamos es socialmente equitativa. Los aumentos de precio de los automóviles más pequeños serán proporcionalmente menores que los de los más grandes. La gente que compra vehículos más pequeños tiene menores ingresos”, han explicado desde la Comisión Europea. Un argumento aceptable pero siempre son los consumidores los que acaban pagando los platos rotos.

Los precios promedio de los oches pueden subir 1.300 euros a causa del gasto en la nueva tecnología requerida, según Bruselas. Este incremento también supone un problema para los fabricantes porque puede provocar que las ventas disminuyan más de lo que lo están haciendo ya en el Viejo Continente por la subida de los costes de financiación y el combustible.El esfuerzo de todos merece la pena porque el objetivo último es dañar un poco menos el maltrecho Planeta. Pero la iniciativa europea no servirá de nada si no se mueve un dedo en otros países como Estados Unidos. ¿Europa como ejemplo? Sí, puede servir de consuelo.

De todas formas, la propuesta de la Comisión necesita el apoyo de los Gobiernos de la UE y el Parlamento Europeo en un proceso que puede llevar dos años o más e involucrar la participación de grupos de presión en los más altos niveles políticos.

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